Comarca: El Condado. Aldeas: El Rocío, Los Bodegones, Los Cabezudos, Matalascañas
Almonte es, con permiso de pocos, el gran municipio del Condado onubense: casi 860 km² que van desde el pueblo blanco hasta las dunas de Matalascañas, abrazando buena parte de Doñana y la aldea más famosa de Andalucía, El Rocío. Aquí conviven el mayor tramo de playa ininterrumpido de España, la romería que reúne a más de un millón de personas y tradiciones ganaderas centenarias como la Saca de las Yeguas. Un destino de fe, marisma, caballos y vino del Condado que cambia de piel según la estación.
En coche, Almonte se alcanza desde Huelva capital en torno a 50 km (unos 45 minutos) por la A-49 y la A-483 (salida 50); desde Sevilla, alrededor de 65 km (unos 50 minutos) por la A-49 tomando también la A-483 (salida 48). El acceso vertebra además las aldeas: la A-483 conduce a El Rocío (a unos 15 km del pueblo) y continúa hasta Matalascañas y la costa.
En autobús, la compañía Damas conecta Almonte con Huelva, Sevilla y otras localidades del Condado. No hay estación de tren en el municipio: las estaciones RENFE más próximas son La Palma del Condado (a unos 14 km), Huelva (a unos 45 km) y Sevilla (a unos 60 km). El aeropuerto más cercano es el de Sevilla-San Pablo, a unos 64 km; como alternativas quedan Jerez de la Frontera (unos 146 km) y Faro, en Portugal (unos 156 km).
Hay además una forma de llegar que no aparece en ninguna app de rutas: durante la Romería del Rocío, miles de peregrinos recorren a caballo y en carretas de bueyes los caminos históricos hasta la aldea, cruzando pinares, arenales e incluso el Guadalquivir en barcaza en el caso de las hermandades que llegan desde la otra orilla. Es el modo tradicional —y aún vivo— de acceder a El Rocío en Pentecostés.
El núcleo urbano de Almonte hunde sus raíces en época andalusí: se documenta un asentamiento en el siglo VIII conocido como Al-Yabal y, desde el siglo X, como Al-Munt, "el monte" o "la elevación", de donde deriva el topónimo actual. Tras la incorporación a la Corona de Castilla a comienzos del siglo XIII, los límites del enorme término municipal quedaron fijados en 1335, al zanjarse los pleitos territoriales con la vecina Niebla bajo Álvar Pérez de Guzmán. Esa herencia explica que hoy Almonte sea uno de los municipios más extensos de España (el 19.º del país y de los mayores de Andalucía), con cerca de 860 km² que engloban marismas, pinares, dunas y más de 50 kilómetros de costa.
La devoción rociera es el otro gran hilo de su historia. La tradición sitúa en el siglo XIII el hallazgo de la imagen de la Virgen por un cazador en el paraje de Las Rocinas, y atribuye a Alfonso X El Sabio el impulso de un primer santuario. La Virgen del Rocío fue proclamada patrona en el siglo XVII y, desde entonces, El Rocío se convirtió en foco de peregrinación de las localidades del entorno (Villamanrique, Pilas, La Palma, Moguer, Sanlúcar), germen de las actuales hermandades filiales.
El otro rasgo que define a Almonte es su vínculo con Doñana. Parte de ese territorio quedó dentro de sus lindes ya en el medievo, y con el tiempo se convertiría en Parque Nacional, Reserva de la Biosfera y Patrimonio Mundial de la UNESCO. La Estación Biológica de Doñana se creó en 1965, y en 2022 el espacio fue distinguido como "Kilómetro Cero de la Biodiversidad en Europa". La economía almonteña, tradicionalmente ligada a la ganadería marismeña, la vid y el pinar, es hoy una potencia del cultivo de frutos rojos y del turismo.
La cocina almonteña es hija de la marisma, el coto y la vega. De las marismas de Doñana procede la carne de vaca y ternera 'mostrenca' o marismeña, protagonista de guisos con solera como la caldereta de vaca mostrenca, y de la huerta y el monte salen platos humildes y sabrosos: papas con bacalao, sopa de tomate con hierbabuena, garbanzos con espinacas y guisos de cordero y conejo. Del litoral llegan las coquinas al ajillo, la sepia, el pescaíto frito y las célebres gambas blancas de Huelva. A todo ello se suman los productos silvestres de Doñana —espárragos, tagarninas, espinacas de campo, hierbas aromáticas y miel de flores— y, cómo no, los frutos rojos que hoy definen su agricultura.
El broche lo pone el vino del Condado de Huelva, presente en fogones y bodegas, y una repostería tradicional de raíz conventual y morisca: gañotes, pestiños, polvorones con miel, repápalos, hayuyas (pan dulce de origen árabe) y las donas de Almonte, muy ligadas a las fechas rocieras y feriales.