Comarca: Sierra de Huelva
Arroyomolinos de León es un municipio del extremo nordeste de la provincia de Huelva, en el límite con la de Badajoz, dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Su nombre alude a los numerosos molinos de agua de sus riberas, y en su término se encuentra el cerro de los Bonales (unos 1.053 m), el punto más alto de la provincia de Huelva. Es una localidad pequeña, en torno al millar de habitantes.
Arroyomolinos de León se sitúa en el rincón nororiental de la provincia, muy cerca de Badajoz, lo que lo aleja bastante de la capital: desde Huelva la distancia ronda los 184 km, sin ruta directa por autovía, por lo que el trayecto suele hacerse enlazando por Sevilla o cruzando la Sierra de Aracena (estimación de tiempo: en torno a dos horas y media o más). Desde Sevilla se accede por la A-66 (Vía de la Plata) en dirección a Monesterio y desde allí por carreteras comarcales, o bien atravesando la Sierra de Aracena (estimación: alrededor de hora y media a dos horas). El transporte público interurbano lo cubre la empresa Damas, con servicios limitados. No dispone de estación de tren. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla (estimación de unas dos horas por carretera).
La zona fue repoblada hacia el segundo tercio del siglo XIII por la Orden de Santiago tras la conquista cristiana. Durante siglos el pueblo perteneció al ámbito de Extremadura (partido de León), hasta que en 1834, con la nueva organización territorial, quedó integrado en la provincia de Huelva; de ese pasado procede el apellido 'de León' de su nombre.
Su identidad histórica está ligada al aprovechamiento del agua: a lo largo de sus arroyos se desarrolló una intensa cultura de la molienda, con molinos harineros de rodezno que funcionaron desde época bajomedieval y moderna, con su mayor apogeo entre los siglos XVIII y XIX. En sus riberas se conservan más de treinta restos de estos molinos.
La cocina local es de raíz serrana y campesina. Destacan las migas y platos de cuchara como el cocido (de garbanzos), junto a preparaciones tradicionales como la sangre con tomate o el escabeche de habichuelas, y los embutidos de la Sierra (jamón, chorizo, salchichón, morcilla). Entre los postres figuran los buñuelos, las poleás y el dulce de membrillo.