Comarca: Cuenca Minera
Asomado a la margen izquierda del río Tinto, donde la Cuenca Minera empieza a diluirse en el Andévalo, Berrocal es uno de los pueblos más pequeños y silenciosos de la provincia: menos de 300 vecinos repartidos en 126 kilómetros cuadrados de dehesa de encinas y alcornoques. Aquí no se viene a ver grandes monumentos, sino a caminar entre bosques, seguir el trazado del viejo ferrocarril minero y perderse por un paisaje de aguas rojizas y cielos limpios. Un destino para quien busca calma, senderos y naturaleza de verdad.
En coche, Berrocal está a unos 74 km de Huelva capital (alrededor de 1 hora) y a unos 87 km de Sevilla (aproximadamente 1 hora y 15 minutos), en ambos casos por carreteras comarcales de la Cuenca Minera pasando cerca de Zalamea la Real. El transporte público es muy limitado: hay servicio de autobús a Zalamea la Real solo algunos días y transporte a demanda a Minas de Riotinto un par de veces por semana. No tiene estación de tren en servicio (la referencia ferroviaria hoy es turística y patrimonial, el antiguo ferrocarril minero). Conviene ir en vehículo propio.
Berrocal ha sido históricamente un pueblo de carácter minero, ligado a la cuenca de Riotinto-Nerva. La llegada de la británica Rio Tinto Company Limited a finales del siglo XIX marcó su desarrollo: el ferrocarril minero de vía estrecha, inaugurado en 1875, contó con estaciones en el propio Berrocal y en Las Cañas, conectando el pueblo con el gran complejo minero. Aquella línea funcionó hasta su clausura en febrero de 1984. Desde los años setenta, como buena parte de la comarca, Berrocal ha sufrido un fuerte éxodo poblacional que explica su tamaño actual.
La cocina de Berrocal es la de la dehesa y la matanza: jamón y productos del cerdo ibérico como base, acompañados de hortalizas de verano de las huertas locales. En el capítulo dulce destacan los piñonates y los alfajores. En temporada, las setas de los alrededores dan pie a platos y jornadas micológicas.