Comarca: El Andévalo
En pleno Andévalo occidental de Huelva, casi en la raya con Portugal, Cabezas Rubias es un pueblo pequeño (unos 700 habitantes) rodeado de dehesas, monte mediterráneo y una arraigada tradición minera. Sus gentes, los rubiatos, conservan una iglesia barroca del siglo XVIII y unas fiestas de San Sebastián que llenan de vida sus calles dos veces al año.
Cabezas Rubias está a unos 67-69 km de Huelva capital, en torno a 1 hora en coche. La ruta habitual sale de Huelva hacia Gibraleón y sigue por la circunvalación H-30, la N-431 y la A-495 pasando por San Bartolomé de la Torre y Alosno. Desde Sevilla la distancia ronda los 140 km (aproximadamente 1 h 45 min en coche, estimación). Autobús: los servicios de la empresa Damas conectan las localidades del Andévalo con Huelva capital; conviene consultar horarios porque las frecuencias en estos pueblos pequeños son limitadas. Tren: el municipio no tiene estación; la estación de RENFE más cercana es la de Huelva capital (unos 69 km, estimación). Avión: los aeropuertos más próximos son el de Sevilla (unos 150 km, estimación) y el de Faro, en Portugal (en torno a 120 km, estimación).
El nombre de Cabezas Rubias no tiene un origen cerrado: se ha relacionado tanto con el topónimo latino Ad Rubras (las antiguas Ventas Rubias) como, de forma más difundida, con el tono rojizo y ferruginoso de las lomas o "cabezas" que rodean el núcleo, propio de un territorio de larga historia minera.
Tras la conquista cristiana, la localidad quedó integrada en el condado de Niebla y se organizó dentro del Andévalo rural. Los censos dan idea de un núcleo modesto: en 1528 se contabilizaban 54 vecinos (familias contribuyentes) y hacia 1591 la población había crecido hasta unas 99 familias, con dos clérigos residentes.
La minería marcó buena parte de su economía histórica, junto con la ganadería y el aprovechamiento de la dehesa. Su cercanía a la frontera portuguesa hizo también que sufriera los efectos de los conflictos rayanos, que llegaron a dañar su patrimonio, como refleja la propia iglesia parroquial.
La cocina de Cabezas Rubias es de raíz serrana y de dehesa: destacan los platos de caza, menor y mayor, propios de un entorno de monte; el gazpacho y las sopas -entre ellas las aromatizadas con cilantro-, y el aprovechamiento de las hortalizas y frutas de las huertas locales. Es una gastronomía sencilla y de temporada, ligada al cerdo, la caza y los productos del campo del Andévalo.