Comarca: Sierra de Huelva. Aldeas: Minas de Cala
Cala es un pequeño municipio del extremo nordeste de la provincia de Huelva, en la comarca de la Sierra, junto a los límites con Sevilla y Badajoz. Se recuesta al pie de un cerro coronado por su castillo, en un entorno de amplias dehesas y con un notable legado minero: la explotación de hierro y cobre de su término tiene miles de años de historia. Ronda los 1.117 habitantes (INE, 2024), se sitúa a unos 588 m de altitud y a alrededor de 160 km de la capital, Huelva.
Cala se encuentra en el norte de la provincia, muy cerca de Santa Olalla del Cala. Desde Sevilla se accede por la A-66 (Vía de la Plata) en dirección norte hasta el entorno de Santa Olalla y desde allí por carretera comarcal, con un trayecto estimado de en torno a hora y media (unos 90-100 km, estimación). Desde Huelva capital la distancia es mayor, alrededor de 160 km, sin conexión directa por autovía: lo habitual es enlazar A-49 y A-66 vía Sevilla, o usar las carreteras de la Sierra (estimación de tiempo: unas dos horas). El transporte público interurbano lo presta la empresa Damas. No hay servicio de tren de viajeros. El aeropuerto más próximo es el de Sevilla.
El territorio de Cala está habitado desde muy antiguo: en la Edad del Bronce ya existían poblados asociados a la explotación del cobre, y en época romana (siglos I-IV d.C.) se beneficiaron cobre, hierro y oro. El propio topónimo procede del árabe qala, que significa castillo o fortaleza.
El castillo, en el cerro de San Benito, tiene su origen en una fortificación de época andalusí (hacia el siglo XII) rehecha tras la conquista cristiana. En su forma actual corresponde a finales del siglo XIII y comienzos del XIV, cuando se integró, como el de Santa Olalla, en la Banda Gallega defensiva del reino de Sevilla frente a Portugal. En 1391 desapareció la judería de Cala.
En 1833, con la reorganización provincial, Cala pasó de la provincia de Sevilla a la de Huelva. A finales del siglo XIX, con capital vasco, inglés y alemán, la minería del hierro vivió un fuerte resurgimiento: se explotaron los yacimientos de Minas de Cala y se construyó un ferrocarril que los unía con el Guadalquivir. El castillo fue restaurado por la Junta de Andalucía en torno a 2010-2011.
La gastronomía de Cala es la propia de la dehesa serrana: protagonismo del cerdo ibérico (jamón y embutidos), platos de caza como la caldereta de venado y preparaciones tradicionales como el cochinito frito. El alcornocal aporta además el corcho, cuya saca se realiza cada nueve años.