Comarca: El Andévalo. Aldeas: La Torerera, Sotiel Coronada
Calañas es un municipio del corazón del Andévalo minero onubense, cabecera de un extenso término salpicado de antiguas explotaciones de piritas y cobre. Con unos 2.759 habitantes (INE, 2024), combina un casco tradicional de casas encaladas presidido por la iglesia de Santa María de Gracia con un notable patrimonio industrial y una honda tradición flamenca: el fandango de Calañas. Es también centro de una de las devociones más antiguas de la provincia, la Virgen de la Coronada, cuya imagen se venera en la cercana aldea de Sotiel Coronada.
Calañas está en el interior de la provincia, en el Andévalo. Por carretera desde Huelva capital son unos 55 km, en torno a 50-55 minutos (estimación), y desde Sevilla unos 120 km, alrededor de 1 h 30 (estimación), enlazando con la red de la comarca (A-461/A-495 y carreteras locales). Autobús: la empresa Damas cubre líneas regulares del Andévalo. Tren: Calañas cuenta con estación en la línea Zafra-Huelva, con servicio de Media Distancia de Renfe (línea renovada y restablecida en septiembre de 2025). Aeropuertos más próximos: Sevilla (San Pablo), a unos 120 km, y Faro (Portugal), a unos 130 km (estimaciones).
Calañas hunde sus raíces en la actividad minera del Andévalo, una de las más antiguas de la península. Aunque cierta tradición erudita ha querido identificar el lugar con la antigua Cunistorris, se trata de una hipótesis no confirmada. Lo cierto es que la comarca fue explotada por sus piritas y cobre desde época prerromana y romana, y por el territorio pasaron sucesivas culturas antes de la Edad Media.
Tras la Reconquista, la zona quedó vinculada a la Orden de Santiago —a cuyo maestre, el portugués Pelayo Pérez Correa, atribuye la tradición la toma de estas tierras en tiempos de Alfonso X— y en 1369 Calañas fue integrada en el señorío del condado de Niebla, en manos de la Casa de Guzmán.
El gran vuelco llegó en el siglo XIX con la fiebre minera. Compañías extranjeras, sobre todo la británica Tharsis Sulphur and Copper Company, reactivaron a partir de mediados de siglo las minas del término (La Zarza, El Perrunal, La Torerera, Sotiel Coronada), tendieron ramales de ferrocarril hacia el río Odiel y el puerto de Huelva y levantaron poblados obreros. Calañas llegó a rondar los 4.700 habitantes en torno al año 2000.
El cierre progresivo de las minas a lo largo del siglo XX provocó una fuerte emigración y despoblación. En 2018, mediante el Decreto 185/2018 de la Junta de Andalucía (publicado en el BOE el 23 de enero de 2019), los núcleos de La Zarza y El Perrunal —que funcionaban como Entidad Local Autónoma desde 1993— se segregaron de Calañas para constituir el nuevo municipio de La Zarza-Perrunal. Hoy Calañas ronda los 2.759 habitantes (INE, 2024) y conserva aldeas como Sotiel Coronada y El Villar, además de parajes mineros deshabitados como La Torerera.
La cocina calañesa es la típica del Andévalo serrano: destacan los gurumelos (seta silvestre muy apreciada de la zona), las chacinas y carnes ibéricas y los guisos tradicionales. En repostería son característicos dulces como las esesitas, las rosas, los pestiños y el rosco de Pascua, este último muy ligado a la romería.