Comarca: Cuenca Minera
Campofrío es puerta de entrada a la Cuenca Minera desde el sur, un pueblo pequeño que guarda, sin embargo, un puñado de tesoros sorprendentes: la presa más antigua de la provincia de Huelva, una plaza de toros de principios del siglo XVIII de las más antiguas de España y una arraigada tradición jacobea que hace de Santiago Apóstol su patrón. Rodeado de embalses, montera de gossan y paisajes teñidos por la minería, es un destino con mucha más historia de la que su tamaño hace sospechar.
En coche, Campofrío se encuentra a unos 81 km de Huelva capital (habitualmente por Valverde del Camino y Zalamea la Real hasta la A-461) y a unos 92 km de Sevilla (alrededor de 1 hora y 15 minutos). Está bien situado respecto al eje minero de Riotinto-Nerva. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla. Como en toda la Cuenca Minera, el transporte público es escaso y lo más práctico es el vehículo propio.
El poblamiento de la zona se remonta a la prehistoria, con restos de la Edad del Bronce en el Cerro de los Cobullos, y a época romana, cuando por aquí pasaba la calzada que unía las minas de Riotinto con Emerita Augusta (Mérida). En la Edad Media dependió sucesivamente de Niebla, Alájar y finalmente de Aracena. Campofrío obtuvo su independencia como villa gracias a un privilegio real concedido por el rey Fernando VI en 1753. En el siglo XIX, la explotación minera a gran escala por parte de capital británico transformó la comarca y dejó su huella en el municipio, empezando por su famosa presa.
La cocina de Campofrío es serrana y de matanza. Entre los platos de cuchara destacan el ajopuchero y el cocido serrano, siempre con protagonismo del cerdo ibérico. En el capítulo dulce sobresalen la polea, las torrijas, las hojuelas y la repostería con castañas, muy propia de esta franja de la provincia.