Comarca: Sierra de Huelva
Castaño del Robledo es uno de los pueblos más pequeños y recogidos de la Sierra de Aracena: poco más de dos centenares de vecinos, calles empedradas y un entorno de castañares y robledales que explica su nombre. Su gran singularidad es tener dos iglesias, una de ellas inacabada y conocida como 'El Monumento' o 'la catedral de la sierra', un templo neoclásico colosal que nunca se terminó. Un destino para quien busca silencio, naturaleza y una historia con misterio.
En coche desde Huelva capital son unos 110 km (alrededor de 1 h 30) por la N-435 y, pasado Jabugo, la red de carreteras serranas que enlaza con Galaroza; desde Sevilla, unos 100 km (en torno a 1 h 20) por la A-66 y la N-433. En autobús, la empresa Damas da servicio a la comarca, generalmente con llegada a Aracena o Galaroza y último tramo local, por lo que conviene consultar horarios. La estación de tren más cercana es Jabugo-Galaroza, en la línea Zafra-Huelva, a unos 8-10 km. El aeropuerto más próximo es el de Sevilla, a algo más de 100 km. Por su ubicación, una forma preciosa de llegar es a pie: Castaño está enlazado por senderos entre castañares con Fuenteheridos, Galaroza y los pueblos del entorno.
Castaño del Robledo aparece documentado al menos desde 1554 como aldea dependiente de Aracena, dentro de la Sierra que perteneció a Sevilla. Su crecimiento se produjo tras la conquista de Granada y el descubrimiento de América: en 1512 contaba con apenas 76 habitantes, y a lo largo del siglo XVI el paisaje cambió al sustituirse buena parte de los robledales por plantaciones de castaños, el árbol que da nombre al pueblo.
El humanista Benito Arias Montano, bibliotecario de Felipe II y una de las grandes figuras del Renacimiento español, estuvo vinculado a la zona y a su iglesia parroquial. El proceso de independencia municipal respecto a Aracena se inició en torno a 1700. Hoy ronda los 200 habitantes, conocidos como 'castañeros'.
La gastronomía de Castaño del Robledo es la serrana de montaña, con la castaña como gran producto de otoño y los derivados del cerdo ibérico de bellota siempre presentes. En temporada destacan las setas y los gurumelos, los guisos de caza y las migas, muy arraigadas en la sierra.