Comarca: Área Metropolitana
Corrales es hoy una barriada de Aljaraque, pero nació y creció como poblado minero y ferroviario de la británica Compañía de Tharsis. Situado sobre la antigua marisma del Odiel, a muy pocos kilómetros de Huelva capital (con la que quedó unido por el puente-sifón de Santa Eulalia en 1969), conserva una identidad obrera propia y un valioso conjunto de patrimonio industrial: muelle-embarcadero, estación, viviendas de compañía, casino, economato y cine-teatro.
Corrales está prácticamente pegado a Huelva capital, a la que se une por el puente-sifón de Santa Eulalia; en coche son solo unos minutos por las carreteras locales y la A-497. Desde Sevilla, unos 95 km por la A-49 hasta Huelva y desde allí el acceso al núcleo. La estación de ferrocarril de Corrales, cabecera del histórico ramal de Tharsis, ya no presta servicio de viajeros y se conserva como patrimonio.
Hasta mediados del siglo XIX, el paraje de 'Los Corrales' era una marisma casi deshabitada usada para la pesca y el ganado. Todo cambió con la minería del Andévalo: el ingeniero francés Ernest Deligny reactivó las explotaciones de Tharsis y La Zarza desde 1853, y su sucesor Víctor Mercier identificó los terrenos junto al Odiel como punto estratégico de embarque. El ferrocarril, proyectado en 1866 bajo capital francés y pronto en manos británicas, hizo realidad en 1871 la línea Tharsis-Corrales, en manos de la Tharsis Sulphur and Copper Company Limited, para dar salida a la pirita y el cobre. En torno a las instalaciones se levantó un poblado industrial con muelle-embarcadero, estación, central térmica, planta de tratamiento del mineral y más de trescientas viviendas organizadas jerárquicamente por categoría laboral, además de villas para el personal técnico escocés. El poblado contó con casino minero (plaza Rutherford), economato, escuela, cine-teatro e iglesia. Estuvo relativamente aislado hasta que en 1969 el puente-sifón de Santa Eulalia lo conectó con Huelva. El declive minero se agudizó desde 1970 y la actividad cesó a finales del siglo XX, transformándose Corrales en barriada residencial.
Corrales comparte la cocina del entorno de Huelva y la marisma del Odiel: pescado y marisco frescos, guisos tradicionales y los productos de la tierra que acompañan sus fiestas populares.