Comarca: Sierra de Huelva. Aldeas: El Carpio, La Corte, La Pica, Puerto Lucía, San Telmo, Valdelamusa
En lo alto de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, a casi 690 metros de altitud, Cortegana vigila desde su castillo el antiguo límite con Portugal. Es uno de los pueblos con más personalidad de la sierra onubense: fortaleza medieval, casco de calles empinadas, secaderos de jamón ibérico, historia del corcho y, cada agosto, unas Jornadas Medievales que convierten el pueblo entero en un mercado del siglo XIV. Un destino redondo para una escapada de sierra que combina patrimonio, naturaleza y buena mesa.
Cortegana se encuentra junto a la carretera nacional N-433 (Sevilla-Lisboa), que atraviesa la sierra de este a oeste. Desde Huelva capital hay unos 117-120 km (en torno a 1 h 30 min en coche, estimación) y desde Sevilla unos 114 km (alrededor de 1 h 30 min, estimación), en este caso por la propia N-433. En autobús, la compañía Damas es la que cubre la Sierra de Aracena y conecta Cortegana con Huelva, Sevilla y otros pueblos serranos como Aracena. En tren, la estación más cercana es la de Almonaster-Cortegana, situada en la aldea de El Repilado a unos 10-12 km (estimación), en la línea de Media Distancia Zafra-Huelva de Renfe. Los aeropuertos más próximos son el de Sevilla (unos 130 km) y el de Faro, en Portugal (aproximadamente a 1 hora y media, estimación).
El territorio de Cortegana aparece ya en fuentes antiguas: figura como "Cortesa" en la llamada Hitación de Wamba (época visigoda) y el geógrafo andalusí Al-Himyari (siglo XIII) la cita como "Cartsana". Su historia medieval está marcada por su condición de frontera entre Castilla y Portugal, dentro de la línea defensiva conocida como la Banda Gallega.
Tras la conquista cristiana quedó integrada en el alfoz de Sevilla; en 1253 Alfonso X El Sabio confirma los fueros sevillanos que mencionan la villa. En 1293 se autoriza la construcción de fortalezas fronterizas y el primer documento que menciona expresamente el castillo de Cortegana data de 1326. La fortaleza se reformó de manera importante hacia 1480, en época de los Reyes Católicos, cuando se levanta o rehace la Torre del Homenaje. A lo largo del siglo XV la población fue abandonando el recinto amurallado para extenderse por las laderas, dando lugar al casco actual.
En la Edad Moderna y Contemporánea la economía giró en torno a la ganadería del cerdo ibérico, el aprovechamiento del corcho -que vivió su gran desarrollo entre el siglo XIX y comienzos del XX- y, en el sur del término, la minería del Andévalo, impulsada por la llegada del ferrocarril Zafra-Huelva a finales del siglo XIX. La crisis minera de la segunda mitad del siglo XX golpeó con dureza a sus núcleos mineros. En 1985 el castillo fue declarado Bien de Interés Cultural.
La cocina de Cortegana gira en torno al cerdo ibérico: jamón, paleta, lomo, chorizo, salchichón y morcón de bellota. A ello se suman los productos del monte serrano, como los gurumelos y otras setas (tanas, tentullos, gallipiernos, níscalos) y las castañas, que se preparan asadas ("tostones") o en potaje. Son típicos los quesos de cabra, los "distraídos" (rodajas de tomate con tocino curado) y una repostería tradicional de pestiños, roscos, buñuelos y dulces de membrillo.