Comarca: El Andévalo. Aldeas: Puerto de la Laja, Santa Catalina
En el extremo más occidental de la provincia de Huelva, asomado al río Guadiana que aquí hace de frontera con Portugal, El Granado es un pueblo blanco del Andévalo de apenas medio millar de habitantes. Su mayor curiosidad da la bienvenida: a sus vecinos se les llama "granaínos", igual que a los de Granada, pese a estar a unos 400 kilómetros de allí. Detrás de esa anécdota hay un municipio de fuerte carácter fronterizo y minero, con una iglesia barroca notable, molinos de viento restaurados y, a orillas del Guadiana, uno de los conjuntos de patrimonio industrial más valiosos de Andalucía: el Puerto de la Laja.
Al propio pueblo de El Granado desde Huelva capital: las fuentes dan entre 59,5 km (guía de la Junta de Andalucía) y unos 64 km (guías turísticas), unos 55-60 minutos en coche; la ruta habitual sale por la A-49 en dirección Portugal, se desvía hacia Villanueva de los Castillejos y continúa por carreteras comarcales (HV-2121) hasta el pueblo. Desde Sevilla son aproximadamente 145-155 km, en torno a 1 h 50 min por la A-49 (estimación a partir de la distancia a la capital). Autobús: la provincia de Huelva está servida por la concesionaria Damas, que conecta las localidades del Andévalo con Huelva capital; conviene consultar horarios porque las frecuencias en estos pueblos pequeños son limitadas (verificar). Tren: El Granado no tiene estación; la estación de RENFE más cercana es la de Huelva, a unos 60 km (estimación). Avión: los aeropuertos más próximos son el de Faro (Portugal) y el de Sevilla, ambos a más de 100 km por carretera (estimación). Forma de llegar singular y real: por su condición fronteriza, desde El Granado se puede bajar hasta el Guadiana y cruzar la mirada (o, por carretera, dirigirse hacia la localidad portuguesa de Pomarão), y el municipio es cabecera de la Vía Verde del Guadiana, que permite acercarse a pie o en bici al Puerto de la Laja por el antiguo trazado del ferrocarril minero.
El territorio de El Granado está habitado desde la Prehistoria. En parajes como Carabisaltos, Carabisbajos y Aguzaderas se han documentado sepulturas y ajuares (cuchillos de piedra, recipientes de barro, útiles de cobre y cerámica) que se relacionan con dólmenes de cabecera plana del III milenio a. C. De época romana quedan indicios como restos de una calzada en dirección al Cerro de la Divisa (Cabezas Rubias), aunque la antigua identificación del lugar con la mansio de Praesidio del Itinerario Antonino hoy se sitúa más bien en Sanlúcar de Guadiana.
Durante el periodo andalusí estas tierras dependieron de la cora de Beja. El Granado se consolida como poblamiento en 1547, cuando doña María Teresa de Zúñiga, duquesa de Béjar y marquesa de Gibraleón, promueve la explotación y repoblación de la zona, ligada históricamente a la vecina Sanlúcar de Guadiana. A partir de entonces crece un pueblo agrícola y ganadero de raíz fronteriza.
Los siglos XIX y XX trajeron la gran transformación: la minería del Andévalo (cobre, pirita y manganeso) y el ferrocarril minero que descendía hasta el Guadiana convirtieron el término en un enclave industrial de exportación a través del Puerto de la Laja. El municipio alcanzó su máximo de población hacia 1940, con unos 1.260 habitantes; el cierre de la actividad minera y la emigración posterior redujeron su censo hasta los poco más de 450-500 vecinos actuales.
La cocina de El Granado es de interior y de monte, muy ligada a la caza abundante en el Andévalo. Los platos más reconocidos son los guisos de caza mayor y menor: carne de jabalí, liebre y tórtola, preparados en guisos tradicionales. Se acompaña de la despensa serrana y de campo propia de la comarca.