Comarca: El Andévalo
El Lagunazo es un antiguo enclave minero del término de Alosno (El Andévalo, Huelva), integrado en la cuenca minera de Tharsis-La Zarza y estrechamente ligado a la historia de Tharsis. Explotado por su cobre y pirita, conserva los restos de un poblado y de unas instalaciones que hoy forman parte del patrimonio minero-industrial de la comarca. Su nombre procede de una antigua laguna surgida en una excavación a cielo abierto de época romana.
El Lagunazo se sitúa en el entorno minero de Tharsis, en el término de Alosno. En coche desde Huelva capital: unos 48-50 km por la A-49 hasta Gibraleón, la A-495 hacia Alosno y la A-499 hasta Tharsis, y desde allí por pistas mineras (aproximadamente 50 minutos, estimación). No dispone de transporte público propio; la referencia es Tharsis o Alosno, con autobuses interurbanos de Damas de horario limitado. En tren no hay servicio de viajeros. Aeropuertos más cercanos: Sevilla-San Pablo (aprox. 130 km) y Faro (Portugal, aprox. 120 km), cifras estimadas. Nota: los accesos a la corta y a las instalaciones pueden estar cerrados o restringidos por seguridad; conviene informarse antes de acudir.
El topónimo El Lagunazo alude a una antigua laguna formada en una corta de origen romano situada en el extremo occidental del filón, prueba de la antigüedad de la actividad minera en este punto del Andévalo.
La explotación moderna comenzó hacia 1859, cuando la mina fue arrendada por la compañía del británico Bethel. Le siguieron la sociedad López y Guenet, y en 1874 la londinense Miguel Iglesias e Hijos, que abandonó a los pocos meses por falta de capital. El gran desarrollo llegó en la década de 1880 con la Société des Mines de Cuivre d'Alosno, de capital parisino, que impulsó la minería a cielo abierto, levantó un poblado obrero y tendió una red ferroviaria interior de unos 10 km, experimentando con la producción de cobre electrolítico.
Entre 1895 y 1902 la mina pasó a manos de The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited, que cesó los trabajos por la baja ley del mineral. Ya en los años 90 del siglo XX se realizaron sondeos de investigación. Hoy los restos del complejo son un vestigio del intenso pasado minero de la zona.
No se documentan platos ni productos propios diferenciados; la referencia gastronómica es la del Andévalo y el municipio de Alosno.