Comarca: El Condado. Aldeas: Aldea de Tejada, Tejada la Nueva, Tejada la Vieja
Escacena del Campo es una cita obligada para quien quiera tocar la historia más antigua de Andalucía: a las afueras de su término se levanta Tejada la Vieja, una ciudad tartésico-turdetana con uno de los recintos amurallados mejor conservados y más antiguos de la Península. El pueblo, de algo más de 2.300 habitantes, se estira entre el Andévalo y la campiña, entre olivares, girasoles y cereal, y en los últimos años ha convertido su legado de Tartessos en reclamo turístico con una Feria Tartésica anual.
Escacena del Campo está a unos 61-65 km de Huelva capital (en torno a una hora) y a unos 55 km de Sevilla. Desde la A-49 Sevilla-Huelva se sube hacia el norte por las carreteras del Condado (eje de la A-472 y carreteras locales que enlazan con Paterna del Campo y Manzanilla). En autobús, Damas cubre líneas regionales de la comarca; la estación de tren más próxima es la de La Palma del Condado. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla. El yacimiento de Tejada la Vieja se sitúa a pocos kilómetros del núcleo y se visita con reserva previa.
La ocupación del territorio arranca en la Edad del Bronce y tiene su gran hito en Tejada la Vieja (siglo IX a.C.), centro comercial y metalúrgico ligado a la explotación de plata, cobre y plomo, con murallas y trazado urbano ordenado. Más al sur, Tejada la Nueva (la romana Ituci) fue ciudad relevante del Bajo Guadalquivir desde el siglo II a.C., que acuñó moneda. En época andalusí la zona fue el importante núcleo de 'Thaliatha' (Tejada). Tras la conquista de Alfonso X en 1253 el territorio quedó como tierra de realengo de Sevilla, y con el tiempo Escacena relevó a la despoblada Tejada. En 1575 Felipe II intentó venderla, pero Sevilla pagó por conservarla y obtuvo el privilegio de Villa Real.
Cocina de campiña con el garbanzo local como protagonista, base de potajes y del popular tostón (pan tostado con ajo, aceite y sardinas). En romería es típico el pescaíto frito, y en repostería sobresalen dulces caseros como las 'orejitas de habas'.