Comarca: Área Metropolitana. Aldeas: El Judío, El Pintado, El Rincón, Las Moreras
A orillas del río Odiel y a un paso de la capital, Gibraleón es uno de esos pueblos que parecen pequeños y esconden un término enorme -más de 320 km²- y una historia larguísima. Fue enclave íbero-turdetano y romano, plaza fuerte musulmana con castillo, cabeza de un poderoso condado medieval y sede de una de las ferias más antiguas de España, la de San Lucas, que arrancó en 1323. Hoy conserva su castillo, sus iglesias góticas y renacentistas y una cocina de interior con sello propio, a las puertas del Área Metropolitana de Huelva.
Gibraleón está muy bien comunicada: es el punto donde la autovía A-49 (Sevilla-Huelva) enlaza con la N-431 en dirección a la costa occidental y Portugal. Hasta Huelva capital hay una distancia corta, en torno a 11-15 km según la fuente (unos 15 minutos en coche por la A-49). Hasta Sevilla son unos 94 km por la A-49, alrededor de una hora. Como forma de llegar con encanto, por las inmediaciones discurre la Vía Verde del Litoral, un antiguo trazado ferroviario acondicionado para recorrer a pie, en bici o a caballo, y muy cerca queda el Paraje Natural Marismas del Odiel.
El poblamiento de Gibraleón se remonta a la Prehistoria: de la Sierra de la Calvilla proceden algunas de las piezas líticas más antiguas del Paleolítico onubense, y en el paraje de La Mata se documentan restos del Bronce Final con vínculos fenicios y tartésicos. En época romana fue un enclave estratégico atravesado por calzadas. Los geógrafos árabes la citan como Yabal al-Uyun, 'monte de las fuentes', integrada en la Cora de Niebla; con la fragmentación del califato se convirtió en plaza fortificada y su castillo, de origen almohade, custodiaba el paso del Odiel y el camino entre Sevilla y Lisboa. Alfonso X el Sabio la incorporó a la Corona de Castilla en el siglo XIII y en 1283 donó la villa y su castillo a su hija Beatriz, dando origen a un señorío que pasó por linajes como los De la Cerda, Pérez de Guzmán y Zúñiga, y que acabó vinculado a los duques de Béjar y de Medinaceli. En 1323 don Juan de la Cerda concedió a la villa una feria anual, germen de la actual Feria de San Lucas. En la Edad Media y Moderna se levantaron sus dos parroquias -San Juan Bautista (terminada hacia 1380) y Santiago el Mayor- y varios conventos.
La cocina de Gibraleón es de interior, ligada a la huerta, el olivar y la caza menor. Su plato más identitario es el salmorejo de conejo, y en el capítulo dulce destacan el dulce de calabaza (el clásico cabello de ángel) y el mazapán artesano. Todo ello se acompaña del aceite de oliva virgen extra local y de los mostos de la tierra, protagonistas de las tabernas de invierno.