Comarca: Cuenca Minera
Con apenas algo más de 230 habitantes, La Granada de Río-Tinto es uno de los municipios menos poblados de toda la provincia de Huelva: un pueblo diminuto de casas encaladas y tejas rojas colgado a 430 metros de altitud, entre dehesas, cerros de pinos y eucaliptos y el silencio de la sierra. Quien busca desconexión de verdad, paisaje y una iglesia que destaca desde lejos sobre el caserío, encuentra aquí un destino honesto, pequeño y auténtico.
En coche, La Granada de Río-Tinto está a unos 84 km de Huelva capital y a unos 80 km de Sevilla, en ambos casos aproximándose por la N-435 y desviándose por la zona de Zalamea la Real, en pleno corazón de la Cuenca Minera camino de la sierra. El aeropuerto más próximo es el de Sevilla. No cuenta con estación de tren propia ni con apenas transporte público regular, por lo que lo más práctico es llegar en vehículo propio.
El pueblo nació a comienzos del siglo XVII, cuando los vecinos de caseríos del entorno decidieron poblar el paraje de Las Adelfillas, junto a una fuente situada de forma equidistante entre varios asentamientos. La localidad dependió de Aracena, y protagonizó un largo pleito por el aprovechamiento de la dehesa de Valdehigueras con la vecina Campofrío, que no se resolvió hasta 1773. El nombre honra a la Virgen de la Granada, y el apellido 'de Río-Tinto' se añadió después para evitar confusiones postales con la ciudad de Granada. En el siglo XIX, la llegada de la Rio Tinto Company Limited y la fiebre minera de la comarca marcaron también su devenir.
La cocina local es de sierra y ganadería: los derivados del cerdo ibérico marcan el recetario, con platos de cuchara como el guiso de patatas, acompañados de hortalizas de la zona. Completan la mesa los quesos de cabra y los dulces caseros de elaboración tradicional.