Comarca: El Andévalo
La Joya no es una aldea residencial al uso, sino el enclave de la histórica mina de La Joya, en el término de El Cerro de Andévalo, a unos 15 km del pueblo. Su gran seña de identidad es un castillete de madera —el único original que queda en pie en toda la Faja Pirítica onubense—, testigo del pasado minero que transformó el Andévalo entre finales del siglo XIX y el siglo XX. Es un punto de interés para el turismo industrial, no un núcleo de servicios.
El paraje minero de La Joya se encuentra en el término de El Cerro de Andévalo, a unos 15 km del pueblo (según las guías locales). Se accede por pistas y carreteras secundarias del Andévalo desde El Cerro; conviene informarse localmente del estado de los caminos y de las condiciones de acceso, ya que se trata de un antiguo recinto minero y no de un núcleo de población con servicios. Desde Huelva capital la distancia estimada ronda los 80 km y desde Sevilla unos 130 km (estimaciones, sumando el tramo hasta El Cerro). No hay transporte público directo hasta el enclave.
Una forma de llegar 'curiosa' hoy imposible pero muy real en su día era el ferrocarril minero: entre 1908 y 1924 la mina estuvo unida por vía férrea propia con el cargadero de El Tamujoso y, a través de la línea de Zafra, con Huelva.
La explotación de la mina de La Joya arrancó a finales del siglo XIX, en plena fiebre minera de la Faja Pirítica, con presencia de capital británico, y de ella se extraían pirita, calcopirita y cobre. Para sacar el mineral se inauguró en 1908 el ferrocarril de La Joya–Tamujoso, que enlazaba la mina con un cargadero en El Tamujoso, desde donde el mineral seguía por la línea de Zafra hasta el puerto de Huelva. Ese ramal perdió actividad hacia 1924, cuando cerraron otras minas del entorno.
La actividad extractiva de La Joya se prolongó, con altibajos, hasta mediados de los años setenta del siglo XX (en torno a 1975-1976). Hoy el paraje conserva restos de las instalaciones, entre ellos su valioso castillete de madera, y forma parte del patrimonio minero que se pone en valor para el turismo industrial de la comarca.
La Joya no cuenta con oferta gastronómica propia; la referencia es la cocina de El Cerro de Andévalo, de la que forma parte.