Comarca: El Condado
La Palma del Condado es, junto a Bollullos, la gran capital vinícola del Condado de Huelva, una ciudad de casco histórico protegido, casas señoriales y una imponente iglesia barroca dedicada a San Juan Bautista. Aquí el vino no es solo economía: es rito y fiesta, desde la ancestral ceremonia del Nacimiento del Vino durante la Vendimia hasta unas Cruces de Mayo tan vivas que en 2026 fueron declaradas Fiesta de Interés Turístico de Andalucía. Un pueblo con título de ciudad, ligado a la historia del vino y a la aventura americana.
La Palma del Condado se sitúa sobre la A-472 (antigua carretera Sevilla-Huelva) y muy cerca de la A-49. Desde Huelva capital dista aproximadamente 40 km (unos 30-35 minutos). Desde Sevilla son en torno a 55 km (unos 45 minutos). En tren, cuenta con estación propia en la línea Sevilla-Huelva, lo que la convierte en una de las puertas de acceso al Condado en ferrocarril. En autobús, la compañía Damas conecta La Palma con Huelva, Sevilla y los pueblos del Condado. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla.
El poblamiento de La Palma es muy antiguo, con yacimientos prehistóricos, turdetanos (Ataláyela) y romanos (El Chabuco). Tras la etapa andalusí, en 1257 la zona fue conquistada por la Orden del Temple.
En 1350 Alfonso XI vendió el señorío a la casa de Guzmán y, al crearse el Condado de Niebla en 1369, La Palma quedó integrada en el patrimonio de los Medina Sidonia. En 1398 el rey Enrique III le concedió el privilegio de la Real Feria de septiembre. Entre 1515 y 1519 su señorío estuvo en manos de Diego Colón, hijo de Cristóbal Colón.
Del siglo XVI al XX el vino consolidó la prosperidad palmerina y llenó su casco urbano de casas de bodegueros con arquitectura romántica, regionalista y modernista, hoy protegidas como Conjunto Histórico (BIC). En 1935 recibió el título de Ciudad.
La cocina de La Palma del Condado gira en torno al vino y a un plato emblemático: las habas con poleo, típicas de la primavera y protagonistas de su propia muestra gastronómica. Los guisos locales se preparan a menudo con vino dulce, oloroso o brandy, y se acompañan de jamón ibérico y de pescado y marisco de la costa onubense. El vino del Condado es el hilo conductor de toda la mesa palmerina.