Comarca: El Condado
Pocos pueblos pueden decir que han prestado su nombre a un vino conocido en el mundo entero. Manzanilla, en el extremo oriental del Condado de Huelva, presume precisamente de eso: sus vinos viajaban desde la Edad Media rumbo a Sanlúcar y las Indias, y con ellos viajó su nombre. Heredera de la romana Ostur, la villa combina hoy una gran iglesia barroca, el santuario de su patrona la Virgen del Valle y una de las ferias de ganado más antiguas de su tipo, nacida por privilegio real en el siglo XVIII.
Manzanilla está a unos 54 km de Huelva capital y es de los municipios del Condado más cercanos a Sevilla, de la que dista alrededor de 40 km. Desde Huelva se accede por la A-49 enlazando con la A-472 (carretera del Condado); desde Sevilla, igualmente por A-49/A-472, en unos 35-40 minutos. Los autobuses de Damas conectan la localidad con Huelva y Sevilla. La estación de tren más cercana es la de La Palma del Condado. El aeropuerto más próximo es el de Sevilla.
Manzanilla es heredera del antiguo asentamiento romano de Ostur, del que se conservan vestigios; el cultivo de la vid ya se daba en época romana. Su nombre aparece en documentos del siglo XIII como 'Mançaniella' en el Libro del Repartimiento de Fernando III. Tras la conquista cristiana la población se concentró en un único núcleo urbano. Durante la Edad Moderna, la villa vivió el auge del comercio del vino: sus caldos se llevaban en carreta hasta Sevilla y Sanlúcar de Barrameda para embarcarse hacia América, y en Sanlúcar se comercializaban, de modo que la fama del nombre 'manzanilla' acabó asociada a la ciudad gaditana. En el siglo XVIII se levantó la iglesia de Santa María de la Purificación, obra del arquitecto Lucas Cintora.
La mesa de Manzanilla combina el vino del Condado con productos de la tierra: aceite de oliva (con marcas locales como 'Oro de Ostur'), caracoles y cabrillas en temporada, y miel local. Todo ello acompañado del mosto y los vinos generosos del Condado.