Comarca: El Condado
Matalascañas es el gran núcleo costero y turístico de Almonte, el único tramo de playa urbanizado de un litoral que, a partir de aquí, entra ya en el Parque Nacional de Doñana. Con varios kilómetros de arena dorada abierta al Atlántico, presidida por los restos de una antigua torre almenara, es a la vez destino de veraneo y puerta de acceso a uno de los espacios naturales más valiosos de Europa, con el imponente acantilado del Asperillo como telón de fondo.
Matalascañas se encuentra en el extremo sur del término de Almonte, al final de la carretera A-483. Dista unos 28 km del núcleo de Almonte y unos 15-16 km de la aldea de El Rocío, que se atraviesa en el camino. Desde Huelva capital está a unos 50 km (por la A-494 del litoral vía Mazagón, o por la A-49 y A-483) y desde Sevilla en torno a 85-90 km (A-49 hasta Almonte y luego A-483).
Aunque la costa de Matalascañas estuvo habitada y vigilada desde antiguo, el núcleo tal como hoy se conoce es de creación reciente. Su principal referente histórico es la Torre de la Higuera, torre almenara mandada construir por orden de Felipe II en 1577 dentro del sistema de vigilancia costera frente a los ataques de corsarios berberiscos. La torre quedó arruinada tras el terremoto de Lisboa de 1755 y de ella solo perviven restos junto a la playa, que han acabado dando nombre popular al lugar.
El Matalascañas moderno nace de una operación de urbanización turística de la segunda mitad del siglo XX, ligada a la promotora Playas del Coto de Doñana, S.A., que presentó su plan urbanístico en 1966. La zona fue declarada Centro de Interés Turístico Nacional en 1968, lo que impulsó definitivamente el proyecto, y la ejecución de la urbanización comenzó hacia 1972. La crisis del petróleo de 1977 frenó el desarrollo previsto, que había sido concebido a gran escala, dejando durante años un núcleo de crecimiento incompleto dominado por viviendas unifamiliares y unos pocos hoteles pioneros.
La vecindad con Doñana condicionó su evolución posterior. La protección del entorno, con la declaración del Parque Natural del entorno de Doñana en 1989 —que incluye el acantilado del Asperillo—, puso límites a la expansión hacia la costa virgen. Desde entonces Matalascañas se ha consolidado como destino de sol y playa y como base para visitar el Parque Nacional, compaginando la actividad turística con la preservación del extraordinario patrimonio natural que lo rodea.
La oferta de Matalascañas es la propia de un destino de playa, con predominio del pescado y el marisco del litoral onubense —gambas, coquinas, chocos, pescaíto frito— acompañados de los vinos del Condado de Huelva. Conviven la cocina marinera con las carnes y guisos de tradición almonteña.