Comarca: Área Metropolitana
Mazagón es el gran balcón atlántico de los Lugares Colombinos: kilómetros de playas doradas donde el pinar y las dunas mueren frente al océano, entre las más vírgenes de toda la provincia de Huelva. Compartido administrativamente entre Moguer y Palos de la Frontera, funciona como el gran núcleo playero de la comarca, con su faro, su Parador asomado a los acantilados y la puerta de entrada al entorno de Doñana. En verano su población se multiplica por diez.
Mazagón se alcanza por la carretera costera A-494, que enlaza Huelva con Matalascañas bordeando el litoral. Hasta Huelva capital hay unos 23 km (alrededor de media hora). Hasta Sevilla, se toma la A-494 hacia el interior para enlazar con la A-49 (aproximadamente 1 hora y 45 minutos). Desde Mazagón, la propia A-494 lleva directamente a Matalascañas y al entorno de Doñana; Moguer y Palos quedan a apenas 15-20 minutos.
Las primeras referencias a Mazagón surgen a finales del siglo XIX, ligadas a la pesca, a los bosques de pinos y al veraneo de familias de la comarca, que levantaban sencillas cabañas de pino, eucalipto y junco entre las dunas. El faro, conocido como 'Picacho', empezó a construirse el 13 de mayo de 1884 y se terminó en 1902; se alza a 52 metros sobre el nivel del mar y marca la entrada del puerto de Huelva.
El impulso definitivo llegó con el turismo en la segunda mitad del siglo XX. A finales de los años 60 se inauguró el Parador de Turismo 'Cristóbal Colón', encaramado sobre los acantilados entre pinos y dunas. Al tratarse de un núcleo repartido entre dos términos municipales, Moguer y Palos constituyeron en 1971 una mancomunidad para su gestión conjunta.
Hoy Mazagón censa algo más de 4.000 habitantes (unos 3.300 del lado de Moguer y en torno a 1.000 del de Palos), cifra que se dispara en temporada estival. Su economía gira en torno al turismo y a su valor natural: playas con Bandera Azul, un extenso sistema dunar y su condición de antesala del Parque Nacional y Natural de Doñana.
Mazagón es puerto de mar, y su cocina lo refleja: pescado fresco y marisco del Atlántico onubense -gambas, chocos, acedías, coquinas- servidos en los chiringuitos de playa y en los restaurantes del pueblo. En temporada, la fresa y los frutos rojos de la comarca ponen el contrapunto dulce, y no faltan los arroces marineros.