Comarca: Cuenca Minera. Aldeas: Alto de la Mesa, Bella Vista, Estación de El Medio, La Atalaya, La Dehesa, La Naya, Pueblo Viejo de Riotinto
En el corazón de la Cuenca Minera de Huelva, Minas de Riotinto es uno de los grandes destinos de turismo industrial de España. Aquí se extrae cobre desde hace más de 5.000 años, los romanos dejaron su huella y la británica Rio Tinto Company Limited transformó el paisaje en un escenario casi marciano de tierras rojas, cortas colosales y un barrio inglés de casas victorianas. Su río Tinto, rojo y ácido, fascina a la NASA por parecerse a Marte. Un Parque Minero con museo, tren turístico y minas visitables lo convierte en una visita única.
En coche desde Huelva capital, Minas de Riotinto está a unos 75 km (alrededor de 1 hora) por la A-461 a través de la Cuenca Minera. Desde Sevilla la distancia es similar, unos 75-85 km (en torno a 1 h 15 min) por la A-461/A-476 vía El Castillo de las Guardas y Zalamea la Real.
En autobús, la compañía Damas opera líneas regulares que conectan Minas de Riotinto tanto con Huelva como con Sevilla. Es la opción de transporte público más práctica, ya que el municipio no cuenta con estación de tren de pasajeros: la línea ferroviaria histórica que unía las minas con el puerto de Huelva se clausuró para viajeros hace décadas. La estación de RENFE más próxima está en Huelva capital, a unos 75 km. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla (San Pablo), a unos 90 km.
No hay que confundir esa red comercial extinta con el Ferrocarril Turístico Minero, que sí funciona: es una de las formas más singulares de recorrer el paisaje, un tren que discurre unos 12 km bordeando el cauce del río Tinto por antiguas vías mineras y permite ver de cerca las tierras rojas y las instalaciones históricas.
La minería en Riotinto se remonta al menos al III milenio a.C.: hay labores documentadas hacia el 2400 a.C. y la zona fue uno de los distritos mineros más importantes de la Antigüedad. Tartesios, fenicios y sobre todo los romanos explotaron intensamente estos yacimientos de cobre, plata y oro; el geógrafo Ptolomeo cita el núcleo de Urium en este territorio, conectado por calzada con Hispalis. Tras siglos de menor actividad, la explotación se reactivó en la Edad Moderna.
El gran giro llegó en 1873, cuando el Estado español vendió las minas a un consorcio internacional que constituyó la Rio Tinto Company Limited (RTC). La compañía británica industrializó la comarca a gran escala: ferrocarriles, cortas a cielo abierto, pozos y poblados obreros. La población se disparó, pasando de unos 4.957 habitantes en 1877 a 11.603 en 1900. Entre 1883 y 1888 se levantó el barrio de Bella Vista, un núcleo residencial de estilo victoriano donde vivía el personal directivo británico, con su club inglés, su capilla presbiteriana y sus costumbres importadas.
El conflicto social estalló en 1888. Una protesta contra los humos tóxicos de las teleras (calcinación de mineral al aire libre) y por las condiciones laborales reunió a miles de manifestantes en la plaza del pueblo el 4 de febrero de 1888. La represión militar acabó a tiros en una matanza cuyo número de víctimas nunca se aclaró oficialmente: es el llamado "Año de los Tiros", uno de los episodios fundacionales del movimiento obrero español y del ecologismo.
La RTC mantuvo la explotación hasta que en 1954 pasó a manos españolas (Compañía Española de Minas de Río Tinto). Tras décadas de declive, la minería tradicional cerró en los años 90. La creación de la Fundación Río Tinto y del Parque Minero a comienzos de los 90 recuperó el patrimonio industrial y convirtió la memoria minera en el gran motor turístico del municipio.
La cocina de Minas de Riotinto es la propia de la sierra y de la tradición minera: guisos contundentes, pucheros y platos de cuchara pensados para el trabajo duro, con la carne y los productos del cerdo ibérico de la vecina Sierra de Aracena y Picos de Aroche muy presentes. Setas de temporada como los gurumelos, migas, gazpachos serranos y guisos de caza completan un recetario de raíces humildes.
En el terreno dulce destaca la 'manguara', el dulce tradicional que se reparte a los campanilleros durante las fiestas de la Esquila, buena muestra de cómo aquí la gastronomía va unida al calendario festivo y a la memoria colectiva de la comunidad minera.