Comarca: Área Metropolitana. Aldeas: Las Madres del Avitor, Mazagón, Poblado Forestal
Moguer es una de las ciudades imprescindibles de los Lugares Colombinos, ese rincón del Área Metropolitana de Huelva donde se fraguó el viaje que cambió el mundo. Pero Moguer es mucho más que carabelas: es la ciudad blanca donde nació Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura, y donde vive para siempre 'Platero y yo'. Entre callejas encaladas asoman el imponente Monasterio de Santa Clara, la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada -a la que llaman 'la Giralda chica'- y un ambiente de pueblo trabajador que hoy lidera la producción de fresas y frutos rojos de España. Historia, poesía y campo fértil en una misma parada.
Moguer se sitúa junto a la autovía A-494, en pleno corazón de los Lugares Colombinos. Hasta Huelva capital hay unos 19-20 km (unos 20 minutos) por la A-494. Hasta Sevilla, alrededor de 85 km (una hora larga): se enlaza por la A-494 con San Juan del Puerto y allí con la A-49. Moguer está a un paso de Palos de la Frontera, La Rábida y Mazagón, lo que permite hacer toda la ruta colombina en un mismo día.
El nombre de Moguer procede del árabe 'mugar' o 'moguar', en referencia a las galerías subterráneas (qanats) que canalizaban el agua para el riego. En época romana existió aquí una villa conocida como Urium o Mons-Urium, con industrias de salazón junto al río Tinto. Con la llegada musulmana (713) el enclave se convirtió en una alquería que mantuvo aquellos ingeniosos sistemas de riego.
El gran salto llegó en 1333, cuando Alfonso XI concedió Moguer en señorío al almirante Alonso Jofre Tenorio, que fundó dos conventos franciscanos: el del Corpus Christi (1337) y el Monasterio de Santa Clara (1338). Por matrimonio, el señorío pasó a la familia Portocarrero, que consolidó su poder; en 1520 Carlos I concedió el título de marqués de Villanueva del Fresno. Tras varios cambios, el señorío llegó a la Casa de Alba, hasta la supresión de los señoríos por las Cortes de Cádiz en 1811.
A finales del siglo XV Moguer rondaba los 5.000 habitantes y era una villa marinera próspera, protagonista de la empresa colombina. La carabela Niña, propiedad del moguereño Juan Niño, se aparejó y avitualló en el puerto de Moguer, y de la villa salió una nutrida marinería. Colón cumplió un voto velando una noche en la iglesia del Monasterio de Santa Clara, el 15 de marzo de 1493 (el Voto Colombino).
Durante siglos la economía giró en torno al vino, que se exportaba a Europa, Rusia y América. La filoxera arrasó los viñedos a comienzos del siglo XX y obligó a reconvertir el campo. Hoy Moguer es el mayor productor de fresas de España y lidera en Europa el cultivo de frutos rojos. Con más de 23.000 habitantes, combina agricultura intensiva, industria y un turismo cultural que peregrina tras la huella de Juan Ramón y de Colón.
La cocina de Moguer une el mar cercano y la huerta. En la mesa no faltan las gambas de Huelva, el choco (sepia), las coquinas y los guisos marineros, junto a los productos de la tierra. El vino y el mosto mantienen viva la memoria vinícola de la villa, y como colofón dulce están los postres de tradición conventual de Santa Clara. Y por encima de todo, la reina indiscutible: la fresa, protagonista de postres, mermeladas y de la propia identidad del pueblo.