Comarca: El Andévalo
Los Montes de San Benito son una pequeña aldea del municipio de El Cerro de Andévalo con un enorme peso simbólico: aquí se levanta el santuario de San Benito Abad, meta de la romería más antigua de la provincia de Huelva. En medio del campo, entre encinas y jaras del llamado Campo de San Benito, este enclave concentra siglos de devoción, arqueología turdetana y el paisaje esencial del Andévalo.
Los Montes de San Benito son una aldea de El Cerro de Andévalo situada en pleno campo, a varios kilómetros del pueblo (el santuario se localiza en el paraje del Campo de San Benito). No se ha localizado una distancia oficial exacta al núcleo desde El Cerro; la romería tradicional lo alcanza a caballo en más de cuatro horas cruzando el campo. En coche se llega desde El Cerro por carreteras y pistas del Andévalo. Las distancias a las capitales son estimaciones: desde Huelva rondaría los 75-80 km y desde Sevilla unos 125-130 km (partiendo de las cifras a El Cerro y sumando el tramo hasta la aldea).
No hay transporte público hasta el propio núcleo; la referencia de autobús es El Cerro de Andévalo (empresa Damas) y la estación de tren más cercana es la de la línea Zafra–Huelva (Valdelamusa, estimación de unos 12-15 km). Los aeropuertos más próximos son Sevilla y Faro, a unos 130 km (estimaciones).
La forma de llegar más genuina y verídica es la de la romería: a caballo y en carreta, en procesión campo a través desde El Cerro hasta el santuario el primer fin de semana de mayo.
El paraje tiene un poblamiento muy antiguo: en las inmediaciones de los Montes de San Benito se han hallado restos de edificaciones turdetanas del siglo IV a. C., según la Guía de la Faja Pirítica de la Junta de Andalucía, lo que confirma la ocupación del entorno mucho antes de la existencia del pueblo actual.
La identidad de la aldea gira en torno a su santuario. Las referencias escritas más antiguas de la ermita de San Benito Abad datan de 1435, y desde el siglo XVI se celebra aquí la romería de San Benito, documentada como tal desde 1594. El edificio fue destruido y reconstruido a lo largo del tiempo hasta alcanzar su configuración actual en el siglo XVII. Con la romería y su recinto romero, los Montes de San Benito se convirtieron en el gran lugar de peregrinación de El Cerro de Andévalo, un núcleo pequeño en población pero central en la vida festiva y religiosa del municipio.
El referente gastronómico es la cocina de El Cerro de Andévalo, muy presente durante la romería: caldo de San Benito (caldo sanbenitero), caldereta, migas, potajes de gurumelos y los dulces típicos —dulce de membrillo, cidra y vino de pasas— que se reparten en los días del Dulce.