Comarca: El Condado
Navahermosa -que no debe confundirse con el municipio homónimo de Toledo- es la aldea más pequeña de Beas, recogida en un frondoso valle de huertas de frutales al noreste del término, cerca del barranco de Pedro López y de la raya con Niebla. Su propio nombre, 'nava hermosa', describe ese valle bonito en el que se asienta un caserío repartido entre dos barrios, el Alto y el Bajo, con la ermita de las Mercedes como corazón festivo.
Navahermosa se encuentra al noreste del término de Beas, cerca del límite con Niebla. En coche desde Huelva capital se llega primero a Beas por la A-49 y la N-435 (vía San Juan del Puerto y Trigueros), unos 25-29 km y en torno a 30 minutos, y desde el pueblo se toma el camino hacia la aldea; el tramo Beas-Navahermosa ronda los 6-9 km (estimación, sin cifra oficial publicada). Desde Sevilla, unos 95 km (alrededor de 1 hora) por la A-49. En autobús, la referencia comarcal es la línea M-101 Huelva-Trigueros-Beas del Consorcio de Transporte Metropolitano de Huelva (operada por Damas), con parada en Beas; el enlace con la aldea depende de servicios locales. Estación de tren más próxima: San Juan del Puerto (RENFE, línea Huelva-Sevilla), a unos 10-15 km de Beas (estimación). Aeropuertos: Sevilla (SVQ), a algo menos de 100 km, y Faro (Portugal), a unos 120-130 km.
Navahermosa es la aldea más pequeña del municipio de Beas y su topónimo alude precisamente a un valle hermoso o bonito. Se sitúa en la zona noreste del término, en un frondoso valle rodeado de ricas huertas de frutales, próxima al barranco de Pedro López y fronteriza con tierras de Niebla.
Su poblamiento se enmarca en la misma colonización agraria del término de Beas por vecinos de Valverde del Camino, reconocida a lo largo del siglo XVII. Las fuentes locales sitúan las primeras casas hacia el siglo XVIII (algunas referencias la vinculan también al siglo XVI, en el arranque de esa colonización). Los pobladores distribuyeron sus viviendas en torno a dos barrios diferenciados: el Alto y el Bajo.
El conjunto conserva el carácter de aldea agrícola de interior, muy ligada a sus huertas, y tiene como principal referencia patrimonial y devocional la ermita dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes.
No consta una gastronomía propia diferenciada; se comparte la cocina de Beas (gazpacho, caldereta, migas y dulces como piñonates, pestiños y empanadillas). Su entorno de huertas de frutales aporta producto fresco de temporada, aunque no se ha verificado una elaboración o denominación específica de la aldea.