Comarca: Cuenca Minera. Aldeas: Peña del Hierro
En pleno corazón de la Cuenca Minera de Riotinto, Nerva es el pueblo más poblado de la comarca y uno de los grandes símbolos de la Huelva minera. Nacido al calor de la explotación de la pirita y del empuje de la británica Rio Tinto Company, conserva un urbanismo singular con un ayuntamiento neomudéjar, una plaza de toros centenaria y el Museo Vázquez Díaz, dedicado al pintor nervense Daniel Vázquez Díaz. A su alrededor se despliega el paisaje rojizo del río Tinto y enclaves mineros como Peña del Hierro, donde nace el propio río. Historia industrial, arte, tradición y una gastronomía marcada por el gurumelo hacen de Nerva una escapada con carácter propio.
Nerva se sitúa en el extremo oriental de la Cuenca Minera, muy cerca de Minas de Riotinto (unos 4,5 km por la A-461, apenas diez minutos en coche), con la que forma un continuo urbano. Desde Huelva capital hay unos 74-75 km por la N-435 y la A-461/A-476 pasando por Zalamea la Real y Minas de Riotinto. Desde Sevilla son unos 79 km por el norte de la provincia.
No hay estación de tren en Nerva; la estación de RENFE de referencia es la de Huelva. El aeropuerto más cercano es el de Sevilla (en torno a 90-100 km). El transporte por carretera lo cubren los autobuses de la compañía Damas, que enlazan la comarca minera con Huelva y con Sevilla.
Aunque los yacimientos de la zona se explotan desde la Edad del Cobre y fueron trabajados por tartesios, fenicios y romanos, el Nerva actual es un municipio joven: se constituyó oficialmente el 7 de agosto de 1885, al segregarse de Zalamea la Real. Antes se conocía como Aldea de Riotinto. Su nombre rinde homenaje al emperador romano Nerva, a raíz del hallazgo en el siglo XVIII de una placa romana de bronce dedicada a dicho emperador en una galería minera.
El gran vuelco llegó en 1873, cuando la británica Rio Tinto Company Limited adquirió los yacimientos e intensificó una explotación a gran escala; la población se disparó, pasando de 6.431 habitantes en 1877 a 16.807 en 1910. El método de calcinación de minerales al aire libre (las 'teleras') arrasó la vegetación y contaminó el aire, lo que desembocó en la revuelta popular de 1888 conocida como la Cuestión de los Humos, episodio clave de la conflictividad obrera de la cuenca. La actividad minera entró en fuerte declive a partir de los años 60 del siglo XX, con la consiguiente crisis demográfica.
La cocina de Nerva es de raíz serrana y minera, con protagonismo absoluto de las setas silvestres de la dehesa. La estrella es el gurumelo (Amanita ponderosa), seta de primavera que da nombre a su propia feria, y que se prepara guisada, en revueltos o acompañando a la carne; también se aprovechan otras setas locales como la tana o el tontullo. Entre los platos típicos destacan las jibias con gurumelos, los guisos de carne y los caracoles.