Comarca: El Andévalo. Aldeas: Cabezas del Pasto, El Toro, Las Herrerías
En pleno corazón de El Andévalo onubense, Puebla de Guzmán es un pueblo blanco que vive volcado en una de las romerías más antiguas y singulares de Andalucía: la de Nuestra Señora de la Peña, con su santuario asomado a un cabezo y sus exclusivas danzas de espadas al son de gaita y tamboril. A su alrededor, un territorio marcado por siglos de minería —Las Herrerías, Cabezas del Pasto, el ferrocarril del Guadiana— y una gastronomía de campo, caza y monte que huele a caldereta y gurumelos.
Puebla de Guzmán se sitúa en El Andévalo occidental, a unos 63 km de Huelva capital (cifra del propio municipio y de Wikipedia; algunas fuentes turísticas dan 61 km). En coche desde Huelva se toma la A-495 en dirección a Portugal por Gibraleón y se continúa por la red del Andévalo (A-490/A-499) pasando por San Bartolomé de la Torre y Villanueva de los Castillejos; el trayecto ronda los 55-70 minutos (estimación). Desde Sevilla la distancia es de aproximadamente 150 km por la A-49 y desvío hacia el Andévalo, en torno a 1 h 45 min (estimación).
En autobús, los servicios interurbanos de la provincia de Huelva conectan Puebla de Guzmán con la capital y con pueblos del Andévalo (empresa concesionaria del transporte regular de Huelva). No hay estación de tren en el municipio: la estación de RENFE más próxima es la de Huelva capital, a unos 63 km (estimación). En avión, los aeropuertos más cercanos son el de Sevilla (SVQ), a unos 150 km, y el de Faro (Portugal), a distancia similar por carretera (estimaciones). Como forma de llegada con carácter propio, la Vía Verde del Guadiana, sobre el antiguo trazado del ferrocarril minero, permite acceder a pie o en bicicleta a los antiguos enclaves mineros del término.
El poblamiento de la zona es muy antiguo: se documenta ocupación desde el primer milenio a.C. y labores mineras ya en época romana en el entorno de las minas cercanas. El núcleo actual, sin embargo, nace en la Baja Edad Media en torno a la Alquería de Juan Pérez, vinculada al señorío de Niebla.
En 1445 Juan de Guzmán, conde de Niebla, repobló su territorio eligiendo esa alquería como asentamiento, concediendo a los vecinos dehesa de aprovechamiento común, exención de impuestos durante veinte años y condiciones para edificar. El topónimo une "puebla" (acto de poblar) con el apellido del linaje fundador. Hacia 1481 el lugar aparece ya asociado a los Guzmán, casa de los duques de Medina Sidonia, y a lo largo del siglo XVI "Alquería de Juan Pérez" fue cediendo paso al nombre de "La Puebla de Guzmán".
La frontera con Portugal marcó su historia: el castillo de Alfayat y las defensas de la villa se reforzaron frente a los conflictos con el país vecino, y la iglesia de Santa Cruz se levantó sobre parte de aquellas estructuras. En 1796, bajo Carlos IV, Puebla de Guzmán obtuvo el título de villa con jurisdicción propia. El siglo XIX y comienzos del XX trajeron el gran ciclo minero, con capital extranjero explotando manganeso, piritas y cobre en Las Herrerías y Cabezas del Pasto; la población llegó a su máximo histórico de 6.661 habitantes en 1950 y descendió tras el cierre de las minas a finales del siglo XX.
La cocina de Puebla de Guzmán es de campo y monte, típicamente andevaleña. El plato más representativo es la caldereta (guiso de carne, habitualmente de caza o cordero), muy presente en las jornadas de la romería. Son característicos también los gurumelos (una seta silvestre muy apreciada en primavera en el Andévalo), las turmas (criadillas de tierra), las migas y los embutidos caseros del cerdo. Entre los dulces destacan las rosas, los pestiños y las preparaciones a base de toronja y cidra; durante la romería, los mayordomos reparten dulces tradicionales como parte del ritual festivo.