Comarca: El Andévalo
El Puerto de la Laja es uno de los rincones más sorprendentes del bajo Guadiana: un antiguo puerto fluvial minero encajado en la orilla izquierda del río, en el término de El Granado, donde durante casi un siglo se embarcó el mineral del Andévalo rumbo a Inglaterra. Hoy sobreviven el gran muelle-cargadero escalonado, el poblado obrero y el trazado del ferrocarril minero, un conjunto tan singular que está protegido como Bien de Interés Cultural. Es una visita para quien disfruta del patrimonio industrial, del paisaje del río y de la historia de una comarca que fue potencia mundial del cobre y la pirita.
Al propio Puerto de la Laja se llega desde el pueblo de El Granado, del que dista unos 9-10 km por carretera y pista en dirección al río y a la frontera portuguesa (Pomarão). Desde Huelva capital son aproximadamente 70 km (estimación: los cerca de 60 km hasta El Granado más el tramo final), algo más de una hora en coche; desde Sevilla, del orden de 155-165 km (estimación). No hay servicio de autobús directo al puerto; el transporte público (concesionaria Damas) llega, con frecuencias limitadas, a El Granado, desde donde se completa el trayecto en vehículo (verificar). Tren: no hay estación; la de RENFE más cercana es la de Huelva, a unos 70 km (estimación). Avión: aeropuertos de Faro (Portugal) y Sevilla, ambos a más de 100 km (estimación). Forma de llegar singular y real: el Puerto de la Laja es uno de los extremos de la Vía Verde del Guadiana, de modo que se puede acceder a pie o en bicicleta por el antiguo trazado del ferrocarril minero desde la zona de Mina La Isabel / Puebla de Guzmán, siguiendo el mismo camino por el que antes bajaba el mineral hasta el río.
El puerto nace de la fiebre minera del Andévalo. Desde 1858 hay constancia de un muelle-cargadero en la Laja para dar salida por el Guadiana al mineral (cobre, pirita y manganeso) procedente de las minas de la zona: Herrerías, La Isabel, Cabeza del Pasto y Santa Catalina, situadas entre El Almendro, Puebla de Guzmán y El Granado. El destino era la industria británica y europea, y el río, navegable en su tramo bajo, servía de vía de exportación.
La gran época llega con las compañías extranjeras. La inglesa The Bede Metal & Chemical Company Limited impulsó la explotación y, desde 1879, la construcción del ferrocarril minero del Guadiana, un tren de vía estrecha (762 mm) que unía las minas con el puerto. Su trazado se completó por tramos: la línea de las minas al apeadero del Sardón (unos 15 km) y, hacia 1912, el tramo del Sardón al Puerto de la Laja (unos 11,5 km), sumando en conjunto en torno a 32 km. En el proyecto intervino el ingeniero Guillermo Roëdiguer, y en su recorrido destacan obras como el puente del Charco Lobo (1890). A principios del siglo XX la francesa Société Anonyme de Saint-Gobain, Chauny et Cirey tomó el relevo y hacia 1923 amplió y modernizó las instalaciones, dragando el río; el cargadero llegó a mover del orden de 70 toneladas de pirita por hora, aunque el calado no permitía el atraque de buques de más de 2.000 toneladas.
El declive minero fue apagando la actividad, que cesó hacia mediados de los años sesenta (el ferrocarril funcionó aproximadamente entre 1888 y 1965). Junto al muelle creció un poblado obrero con viviendas en hilera ("cuarteladas"), la casa del ingeniero y una capilla, un pequeño núcleo que hoy conserva apenas una decena de habitantes. En 2011 la Junta de Andalucía inscribió el conjunto en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Lugar de Interés Industrial (Decreto 45/2011), protegiendo el muelle-cargadero, el núcleo urbano del puerto, el antiguo trazado ferroviario y el poblado de la Cañada del Sardón, sobre una superficie de unas 24,8 hectáreas.
El Puerto de la Laja es un enclave patrimonial con población muy reducida y sin oferta gastronómica propia consolidada; para comer, el visitante se remite al pueblo de El Granado y su comarca, de cocina de monte y caza (jabalí, liebre, tórtola).