Comarca: Sierra de Huelva
Rosal de la Frontera es la puerta de Andalucía hacia Portugal por el norte de Huelva: por su término pasa la N-433 que une Sevilla con Lisboa y a un paso está la aduana de Vila Verde de Ficalho. Municipio joven, nacido en el siglo XIX al calor de la raya y de la dehesa, conserva un fuerte carácter fronterizo que se nota hasta en su cocina, con el bacalao de influencia portuguesa como seña de identidad.
Rosal de la Frontera se sitúa sobre la N-433 (eje Sevilla-Lisboa), muy cerca del paso fronterizo de Vila Verde de Ficalho, ya en Portugal. Desde Huelva capital la distancia ronda los 105-110 km (algo menos de 2 horas en coche, estimación), enlazando con la N-435 y la red comarcal hacia Aroche y la N-433. Desde Sevilla son unos 130-150 km (en torno a 2 horas, estimación) por la N-433 vía Aracena. Autobús: la empresa Damas presta servicio a la localidad conectándola con la Sierra y la capital; conviene confirmar horarios. Tren: Rosal no dispone de estación; la referencia ferroviaria más cercana es la línea Huelva-Zafra, con apeaderos serranos a varias decenas de kilómetros (estimación). Aeropuertos: Sevilla (SVQ) es el más próximo en España (unas 2 horas, estimación) y Faro (Portugal) es alternativa por la cercanía fronteriza. Como forma de llegar singular, Rosal es uno de los pasos históricos de la raya: se cruza a pie o en coche hasta Portugal por la antigua aduana de Ficalho, hoy sin controles dentro del espacio Schengen.
Rosal de la Frontera es un municipio de creación relativamente reciente. Nació en el siglo XIX en tierras que pertenecían a Aroche, de cuyo término se segregó para constituirse en municipio independiente en torno a 1844. En sus orígenes se le conoció como "Rosal de Cristina", en agradecimiento a la reina regente María Cristina, y solo más adelante, ya a finales del siglo XIX, adoptó el nombre actual de Rosal de la Frontera, que subraya su condición rayana.
El poblamiento de la zona, sin embargo, es mucho más antiguo: en el término se han documentado monumentos megalíticos como el de la Pasada del Abad, de época calcolítica, además de molinos medievales que jalonan sus riberas.
Su ubicación en la frontera ha marcado su historia contemporánea. Por Rosal cruzó a España, procedente de Portugal, el poeta Miguel Hernández, que fue detenido en la localidad en 1939; la antigua cárcel donde estuvo preso es hoy la Casa de la Cultura que lleva su nombre.
La cocina de Rosal es serrana con acento fronterizo. Destacan platos de cuchara y monte como el caldillo (o caldillo de matanza), las migas, los gazpachos serranos y la sopa de peso, junto a los gurumelos (setas muy apreciadas en la Sierra) en temporada y los productos del cerdo ibérico y de la caza. La nota más distintiva es el uso frecuente del bacalao, de clara influencia portuguesa. En repostería sobresalen las rosas de miel.