Comarca: El Andévalo
San Silvestre de Guzmán es un pequeño municipio del Andévalo de Huelva, pegado a la raya con Portugal por el río Guadiana. Fundado y repoblado por la casa de los Guzmán, marqueses de Ayamonte, conserva una iglesia del siglo XVI, molinos de viento y una gastronomía marcadamente cinegética. Con poco más de 660 habitantes, es una escapada tranquila entre dehesas y caminos fronterizos.
San Silvestre de Guzmán está a unos 59 km de Huelva capital, dato oficial de la Diputación de Huelva; en coche, aproximadamente 50-60 minutos por la A-49 y la carretera A-499 (tiempo estimado). Desde Sevilla la distancia ronda los 150-160 km, alrededor de 1 h 45 min - 2 h (estimación). La A-499 atraviesa el municipio de norte a sur y la HU-4401 lo enlaza con Sanlúcar de Guadiana. No dispone de estación de tren: la más cercana es la de Huelva capital. El transporte interurbano de la provincia lo opera la empresa Damas (conviene comprobar horarios). Los aeropuertos más cercanos son el de Faro (Portugal), a algo más de 100 km, y el de Sevilla-San Pablo, a unos 155 km (distancias estimadas).
El territorio de San Silvestre de Guzmán muestra ocupación humana desde hace al menos 5.000 años, como atestigua el yacimiento de El Castelo, al norte de Fuentesanta, con presencia desde la Edad del Hierro, además de restos de calzadas romanas.
El núcleo actual nace del impulso repoblador de la casa de los Guzmán: hacia 1531, don Silvestre de Guzmán, marqués de Ayamonte, donó las tierras de Los Verdes y Campanillas para repoblar el territorio, y en 1595 el marqués de Ayamonte don Francisco de Guzmán le concedió el título de villa. El pueblo toma su nombre de don Silvestre de Guzmán, coincidencia que hizo que su patrón sea, además, San Silvestre Papa. Su iglesia se levantó también en 1595.
La Guerra de Restauración portuguesa de 1640 golpeó duramente a la villa, cuya población llegó a reducirse a la mitad. Hoy es un municipio fronterizo de unos 662 habitantes (INE 2023) y 49 km² de extensión.
La gastronomía sansilvestrera está muy ligada a la caza: el conejo en salsa, la liebre con arroz y el estofado de venado son algunos de sus platos más típicos. En la repostería tradicional sobresalen el dulce de arroz, el dulce de sidra, las hojuelas y las rosas.