Comarca: El Andévalo
Sotiel Coronada es una pequeña aldea del municipio de Calañas, asentada junto al río Odiel en pleno Andévalo. Reúne tres grandes atractivos: una minería milenaria (la mina de Sotiel), la profunda devoción a la Virgen de la Coronada —patrona de Calañas, cuya imagen se venera en su ermita— y un entorno fluvial de gran valor, con molinos y puentes históricos.
Sotiel Coronada es una aldea de Calañas junto al río Odiel, a pocos kilómetros del casco urbano. Desde Huelva capital son unos 45-55 km (aproximadamente 45-55 min, estimación) y desde Sevilla unos 115-120 km (alrededor de 1 h 30, estimación), por carretera vía Calañas. La línea de ferrocarril Zafra-Huelva discurre por la zona. El transporte público es escaso; recomendable el vehículo propio. Aeropuertos de Sevilla (~120 km) y Faro (~130 km), estimaciones.
El entorno de Sotiel Coronada atesora una de las minerías más antiguas de Huelva. Hay evidencias de labores desde finales del II milenio a.C., con extracción de cobre, y una intensa actividad en época romana centrada en la plata; se conservan incluso restos de época visigoda, algo excepcional en la península. Del yacimiento romano procede una célebre bomba hidráulica de bronce (siglos I-II d.C.), hoy conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La mina de Sotiel Coronada, integrada en la Faja Pirítica Ibérica, se reactivó en el siglo XIX (visita de Deligny en 1853, explotación de los hermanos Conradi desde 1863) y pasó por manos portuguesas (Companhia Mineira Sotiel Coronada) y británicas (United Alkali Company). En el siglo XX fue explotada, entre otros, por Minas de Almagrera (desde 1983); tras el cierre de 2001, MATSA reactivó la explotación en 2015.
La aldea está unida a la leyenda del último rey visigodo, Don Rodrigo, que según la tradición se habría refugiado y muerto en este paraje tras la batalla de Guadalete, aunque otras versiones sitúan su final en otros lugares. Junto al Odiel se conservan molinos harineros y el puente de San Rafael (1775).
El corazón espiritual del lugar es la ermita-santuario de Nuestra Señora de la Coronada, de origen mudéjar documentado desde mediados del siglo XV y levantada junto a restos de una necrópolis romana. En ella se venera la imagen de la Coronada, patrona de Calañas, cuya devoción se remonta a 1520 (con la tradición del hallazgo de la imagen por el pastor Pedro Márquez).
Sotiel Coronada comparte la gastronomía de Calañas y el Andévalo: gurumelos, chacinas y guisos serranos. En el contexto de la romería son típicos el rosco de Pascua, las esesitas y el llamado 'vino de la Virgen'.