Comarca: El Andévalo. Aldeas: Tariquejos
En pleno corazón del Andévalo onubense, Villanueva de los Castillejos es tierra de dehesa, cerdo ibérico y tradiciones muy arraigadas. Rondando los tres mil habitantes, este pueblo blanco de la raya con Portugal se ha ganado el apodo de capital gastronómica del ibérico en la provincia gracias a su feria del jamón de diciembre, y comparte con la vecina El Almendro una de las devociones más antiguas de la comarca: la romería de Nuestra Señora de Piedras Albas, la primera del calendario romero de Huelva.
Villanueva de los Castillejos se encuentra a unos 43 km de Huelva capital (dato del propio Ayuntamiento), un trayecto de aproximadamente 40-45 minutos en coche por la A-49 y las carreteras del Andévalo (estimación). Desde Sevilla la distancia por carretera ronda los 129 km, en torno a 1 h 30 min de viaje (según calculadores de ruta).
En autobús, la empresa Damas es la que da servicio a la comarca y conecta el pueblo con Huelva capital, desde donde hay enlaces con Sevilla (el trayecto directo Sevilla-Castillejos vía Huelva ronda las 4 horas).
No hay estación de tren en el municipio ni en su entorno inmediato: la estación de RENFE más cercana es la de Huelva capital, a unos 43 km. Para llegar en avión, los aeropuertos más próximos son el de Sevilla (a unos 130 km) y el de Faro, en Portugal, al otro lado de la frontera (todas estas cifras de aeropuerto son aproximadas).
Como en buena parte del Andévalo, el término de Villanueva de los Castillejos conserva restos de presencia humana desde la prehistoria, y sus primeros pobladores documentados fueron los celtas beturienses. El propio nombre del pueblo remite a la época romana: en el entorno se levantaban pequeñas casas fortificadas o "castilluelos" que servían de auxiliares a un castillo o praesidium principal, y de esos castillejos procede el topónimo del "Lugar de los Castillejos".
Durante la etapa musulmana el lugar quedó integrado en la Cora de Niebla. Tras la Reconquista pasó a depender de la Casa de los duques de Béjar, señores de estas tierras del Andévalo occidental.
El hito que marca su historia moderna llegó el 22 de julio de 1631, cuando por Carta Real el rey Felipe IV concedió al Lugar de los Castillejos el título de villa, dándole entidad municipal propia. Desde entonces la vida del pueblo ha girado en torno a la ganadería, la dehesa y la agricultura, una base que sigue definiendo hoy su economía y su identidad.
La gastronomía de Villanueva de los Castillejos gira en torno al cerdo ibérico de dehesa: jamón, paleta, lomo y chacinas son el producto estrella del pueblo, hasta el punto de dedicarles cada diciembre una feria agroganadera. A ello se suma la tradición de la caza menor de la comarca, con platos como el conejo en salsa o el salmorejo de conejo (una preparación de conejo guisado, distinta del salmorejo cordobés).